Todo equipo de alta performance tiene “química”, eso es verdad y hay muchos factores que contribuyen a eso. Y me parece que uno de esos factores es la calidad de “las conversaciones”. La forma en la que nos hablamos, los términos que usamos y la emoción de base que se “arma” en el equipo son claves. Acá dejo unas pautas que pueden resultar muy útiles para talleres y sesiones de brainstorming:
- Crear un contexto de entusiasmo
- Despertar el interés planteando la relevancia del tema
- Frenar las distracciones para mantener el foco
- No contradecir ni señalar los “errores” de otro
- Desalentar los “dogmas”, invitar a todos a tener una mente abierta
- Evitar que alguien monopolice el escenario, todos deben participar
- Y finalmente: el “dueño” del tema es siempre el equipo, nunca alguien en particular (y menos el líder)
Un dato que seguro es una sorpresa: esta lista, casi en su totalidad, aparece en la autobiografía de Benjamin Franklin cuando hace referencia a las reglas que impusieron él y varios de sus amigos al fundar un club social que tenía como finalidad “pensar temas de actualidad”. Esto fue a mediados del 1700. Lograr armar un equipo ya es un desafío en sí mismo y que tengan buena performance más todavía, pero con un marco propicio es posible lograr que 1 + 1 dé como resultado 3, y creo que la calidad de las conversaciones puede ser un aliado para que eso suceda.
En tu próxima conversación animáte a “instalar” alguna de estas pautas y fijate cómo funciona. Y comentáme cómo te fue, me encantaría ese feedback!
Cierro con una cita de Franklin: “Cuando alguno afirmaba algo que yo creía erróneo, me negaba el placer de contradecirlo.”

