El universo no tiene guión, lo escribimos nosotros mismos. De ahí la importancia del marco de referencia que da fundamento a nuestras interpretaciones. Porque es allí que nacen las historias que nos contamos acerca de quiénes somos, para qué estamos y qué habría que hacer.
Dicho esto tenemos en nuestras manos el poder de elegir la narrativa que más nos convenga, la que más nos haga crecer, la que mejor se acomode a nuestras aspiraciones personales y sociales.
Siempre estamos a tiempo de haber tenido una infancia feliz.

