Más allá del consejo bíblico, pero apoyado en ese insight ancestral, considero muy importante tomar partido por alguna de las opciones. Pero resignificado y apoyado en otras premisas: el dar no debería ser un sacrificio sino una actitud mental, el recibir no debería ser una exigencia sino el resultado de un proceso.
En ambas circunstancias deberían estar presentes el protagonismo y la vocación por construir valor. En ninguna de las circunstancias debería estar en juego una posición política ni ideológica sino una postura frente a la vida.

