¿Es clave tener un gran nombre de marca? ¿Es una “bala de plata”?
La realidad y la lógica dicen que no. Por el contrario (y sé que estoy empecinado en dar este mensaje) lo más importante es el producto y el valor que viene a traer al mercado.
¿Es importante tener un nombre? No. Hay otras cosas más importantes. ¿Es necesario? Por supuesto, porque necesito ser reconocido. Pero, aunque se contradiga con la famosa frase*, siempre estamos a tiempo de tener un nombre mejor (al menos la historia nos dice que es así).
En los ‘70 fuí fanático de la marca NIKE y jamás supe que arrancaron con el nombre Blue Ribbon (y que vendían zapatillas con la marca Tiger). PayPal, la compañía creada por Peter Thiele, lanzó con el nombre de “Confinity”. Google empezó siendo “Back Rub” y Yahoo tenía el increíblemente largo nombre de “Jerry and David’s Guide to the World Wide Web”.
Todas cambiaron sus nombres y nada se perdió en el camino ¿por qué? Porque tenían excelentes propuestas de valor y experiencias de producto lo suficientemente satisfactorias como para mantener la relación con el cliente.
¿Por qué este posteo en particular? Porque en las últimas semanas recibí muchísimas consultas de emprendedores acerca de estrategias de Naming. Y mi consejo es preservar las energías, el tiempo y los recursos para el desarrollo del producto y tener en claro la propuesta de valor que viene a ofrecer. El buen nombre puede esperar, un buen producto se necesita de entrada.
PD.: Me regalaron “Nunca Pares”, el libro de Phil Knight, el fundador de NIKE. Lo leí en dos días. Si estás en el medio de una startup tengo una sugerencia: ¡¡¡NO DEJES DE LEERLO!!!
*”Nunca tendrás una segunda oportunidad para dar una primera impresión”

