Lo esencial

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¿Qué es aquello de lo que no podemos prescindir?

En mi profesión, o en mi actividad (cosas distintas), lo central es lograr el objetivo por el cuál hemos sido contratados. Diríamos que el resultado es parte de hacer las cosas bien, o que algo esté bien hecho. Sin embargo muchos consultores suponen que hacer las cosas bien es haber realizado todas las etapas que prometieron llevar adelante. Cumplir con los tiempos, entregar lo que prometieron entregar… en definitiva haber cumplido con lo pactado.

¿Qué es lo que hay en juego?

Detrás de toda contratación, aún cuando el que contrate no lo tenga en claro, está la búsqueda de lograr un resultado que no es un “entregable”, sino el resultado que el entregable supuestamente logra. O sea un cambio de situación, una modificación del estatus.

En relaciones basadas en una transacción, nadie (al menos en mi actividad) debería contratar un servicio de consultoría si es que ese servicio no produce un resultado que a la larga impacte sobre lo económico (digo esto con total libertad de consciencia porque yo no me dedico al arte). Y a pesar de esto, en innumerables casos, lo esencial permanece invisible ante los ojos de todos los que participan del proceso: el resultado.

¿Deberíamos hacernos cargo?

El consultor da opiniones que tienen consecuencias, y es paradójico pensar que las consecuencias que traen sus opiniones no generen consecuencias a su vez en quién las da, o sea en él mismo. Creo que los que acompañamos deberíamos hacernos cargo en alguna forma, deberíamos asumir el peso de la responsabilidad. Esto es parte de lo que Nassim Taleb expone en su libro “Skin in the Game”, que traducido en forma rústica sería “tener algo que perder”.

Lo contrario de esto sería que hoy 19 de abril de 2021 votase a favor de que no haya clases y no tener hijos en edad escolar.

 

Por Tito Ávalos

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