Algunas marcas están mostrando un nuevo camino.
Son marcas “indie” que han logrado penetrar fuertemente en sus segmentos con propuestas disruptivas pero que en lugar de quedar conformes con la posición lograda siguen una estrategia de auto-destrucción creativa que les permite, con cada cambio, crecer en atractivo, seguidores y ventas.
A mi criterio, algunas de esas marcas son cosméticos María Magdalena, chocolates Get Real y helados Haulani (sin duda hay varias más). Y tienen 3 cosas en común:
- son independientes
- son obstinadamente conscientes de sus propósitos
- y tienen una alta sensibilidad al diseño
¿Qué aprendo de esto?
Encuentro un fuerte paralelismo con la industria tecnológica en cuanto a pensar al producto en constante iteración. De manera similar, y con objetivos idénticos, estas marcas están dispuestas a “sacrificar” una momentánea consistencia visual con tal de no perder su liderazgo estético. Lo cual implica estar abiertos permanentemente al cambio.
Pero lo que más destaco es que los “puntos fijos” de donde parten son sólo dos: el propósito y el nombre de marca, todo lo demás es fluido. Estamos frente a un branding mucho más líquido (con todas las incógnitas que eso implica).

