Parece un oxímoron, un contrasentido, hasta casi una ofensa para algunos. La realidad es que la creatividad no es algo genético, no hay privilegiados que nazcan con un don que se le niega al resto. La creatividad es una forma de pensar que puede ser aprendida y entrenada. Para algunos el pensamiento creativo surge con mayor facilidad porque lo han adoptado muchas veces de forma inconsciente. Otros, en cambio, se acostumbraron al pensamiento lineal y el sistema les ha resultado cómodo y eficiente. Pero todos, absolutamente todos, tenemos a nuestro alcance el poder de ser creativos.
Ponerse en “modo creativo” requiere de un acto de “curiosidad inocente” seguido de un acto de confianza emocional. Y tiene que ver con tres preguntas:
“¿Por qué esto es así?”
“¿Podría ser de esta otra manera?”
“¿Y si probamos con esto?”

