Sumar aliados

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“Queremos socios estratégicos y no proveedores.”

La frase implica una definición que supone un salto cualitativo en la relación no sólo para el que entrega el servicio sino para quien lo solicita. Un proveedor da un servicio, empieza y termina. Un socio estratégico se compromete con el resultado de mediano plazo. Para el que aporta su pericia profesional implica: responsabilidad, idoneidad, compromiso y aporte estratégico. Para el solicitante implica: horizontalidad, apertura, colaboración y honestidad.

¿Podremos evolucionar a algo más transcendente, un poco más allá de lo transaccional?

Quizás debamos introducir una nueva figura: la del aliado ideológico, aquél que está comprometido con el propósito de la organización y no sólo con la tarea específica.

Por Tito Ávalos

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