Comunicamos porque queremos influir en la conducta de ciertas personas para lograr nuestros objetivos. Las marcas buscan hacer eso mismo: persuadir para lograr influir, y no es con cosas “lindas” ni cosas “avanzadas”, es con los argumentos correctos.
¿Qué es un argumento correcto? El que logra conectar con la acción, tanto potencial como ya en movimiento.
La comunicación no genera movimiento, lo que genera (en la gran mayoría de los casos) es una orientación hacia una cierta dirección. La energía ya está en movimiento, o sea: la motivación está, el comportamiento a lo mejor está en suspenso, pero la comunicación no es creadora, es, en todo caso sugerencia.

