El mundo está lleno de oportunidades, pero para detectarlas necesitamos desarrollar dos súper poderes: la observación y la conversación.
La observación se vuelve súper poderosa cuando es inquisitiva y creativa, cuando el mirar es exploración de lo que falta y lo que podría haber. La conversación, por su lado, se vuelve valiosa cuando accedemos a lo observado por el otro, cuando nos damos permiso para escuchar el mundo desde otro entender.
De esta forma incrementamos radicalmente nuestras posibilidades (y de paso construimos mejores relaciones).

