Design Thinking: ¿fácil y falso?

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Escenario 1: Cuando se te ocurre una idea “diferente” ¿contás con una red de contención que te inspira y apoya, o te ningunean y pasan a otro tema? 

Escenario 2: Cuando proponés una alternativa poco común ¿se evalúa o directamente te dicen “eso no se puede hacer”?

O peor… Escenario 3: cuando presentás algo ¿en lugar de escuchar el pensamiento que te trajo hasta acá te responden “no me gusta”?

Si te pasó alguna de estas tres cosas abandoná ya mismo ese barco porque estás en una cultura que no está diseñada para la innovación. Porque por más que se diga otra cosa, la creatividad y el buen diseño son el resultado de un proceso largo y a veces tedioso (voy a spoilear: la magia no existe).

El mito
Qué inmensamente atractivo es el mito del creativo volado, distraído, iluminado, genial. Funciona porque tiene dos componentes que van juntos en casi todos los mitos: fácil y falso. Otra narrativa (más aggiornada): el del emprendedor mágico. Primer acto: tenés una idea; segundo acto: IPO en Nasdaq. (¡¿¿¿Queeeeé???!) Con Design Thinking pasa lo mismo: vendérselo a una empresa con el argumento de que así se van a volver creativos e innovadores es fácil y falso.

¿Por qué? Porque el Design Thinking requiere pasar de la pasividad al protagonismo, de la rutina a la incertidumbre, y aceptar “la prueba y el error” como estilo de vida. Y si eso no está en el ADN de la organización hacer el seminario no la va a transformar en IDEO.

Cuanto más practico más suerte tengo*
El talento de Ginóbili, la muñeca de Lewis Hamilton, son el resultado de una ética de trabajo que conjuga: rigurosidad, disciplina, intuición y creatividad. Y aunque mentalmente no nos resulte cómodo asociarlos, los más creativos son los que mejores procesos, más disciplina y mayor tenacidad tienen.

Braun, Muji, Apple, Xiaomi (miren más allá de los celulares), fueron y son admirados por su creatividad y diseño. Pero sus dos grandes virtudes por lo general pasan desapercibidas.

La primera es haber diseñado los procesos para que la creatividad se haya convertido en rutina; la segunda es lograr que el buen diseño se haya convertido en un gran negocio.

Comparto algo que me resulta inmensamente cercano: algunas leyes del buen diseño escritas por Dieter Rams. La gente de Braun las seguía y sé que los de Apple también, la trayectoria de ambas empresas me dice que seguir estos mandamientos debería llevar a un final feliz.

El buen diseño de productos y servicios:

  • Es innovador
  • Hace que la oferta sea útil
  • Es estético
  • Es fácil de entender
  • Es discreto
  • Es honesto
  • Es duradero
  • Contempla hasta el más mínimo detalle
  • Involucra el menor diseño posible

En definitiva: muchas horas cabeza y muchas horas silla.

*Frase célebre del jugador de golf Gary Player en respuesta al comentario de un periodista respecto de la “suerte” que tuvo con un golpe al hoyo.

Por Tito Ávalos

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