Pensar en término de “mercados” no está mal, pero nos puede quitar foco, corremos el riesgo de promediar (muchas veces para abajo).
Larry Tesler, el inventor de “cortar” y “pegar”, era un obsesivo de lo intuitivo y de lo simple. ¿Cuál era su método de trabajo? Se sentaba al lado de su potencial usuario y lo escuchaba, miraba cómo se comportaba, se deshacía para entender cómo ayudarlo a que hiciese mejor su trabajo, con la menor fricción posible. Iba de a uno.
Uno por uno… Así nació Macintosh.

