A todos los que trabajamos “por proyecto” nos gusta que terminen de la mejor manera posible. Y si bien la perfección es imposible, los diseñadores, creativos, y hacedores seguimos aspirando a eso.
Sin embargo, el tiempo es otro. Y la gran marea tecnológica está imponiendo sus tiempos, sus procesos y su cultura. Seguir la corriente es lo más sabio, y esto requiere que redefinamos lo que significa perfección y quizás aceptar que los “proyectos” ya no terminarán.
Necesitaremos un dramático cambio de mentalidad: deberemos sentirnos cómodos con los avances incrementales. Nuestra creatividad y profesionalismo se medirán en el día a día ya que no habrá una “entrega final”.
Inspirado en: “How to speak machine”, de John Maeda

