Un punto crítico, en mi opinión, es pensar a la estrategia de la marca como una herramienta para apalancar la estrategia de negocios de la organización. De esta forma se construyen marcas que tienen en el centro los resultados, no solamente la comunicación como información, sino la comunicación como acción que busca influir en los públicos con metas más concretas en mente. Dicho esto la tarea estratégica es intentar construir una posición dominante que debería surgir del análisis de tres factores:
- Lo que vengo a ofrecer
- Lo que necesita mi público
- Lo que me permiten hacer mis competidores
Es en este contexto en el que se toman las decisiones de lo que se puede “decir” conociendo lo que se puede “hacer”. El desafío del estratega es lograr comunicar la mejor versión de su organización, o sea la marca, de modo tal que pueda ser considerada a la hora de la toma de decisión por parte del cliente.

