Las buenas ideas son como los músculos, aparecen luego de muchas repeticiones. Los creativos profesionales descartan más de lo que todos imaginamos. Repetir requiere de muchas cualidades pero hay una que es imprescindible: vocación. Ahora que lo pienso agregaría humildad. Porque tenemos que aceptar que no somos todo lo talentosos que nos gustaría y por eso necesitamos del trabajo duro y continuado.
El creativo mágico no abunda, lo que pasa es que cuando hay entusiasmo las repeticiones no se notan (y no se dicen).
Inspirado en: “Thinkertoys” de Michael Michalko

