Un taller de innovación es una lotería, pueden salir ideas fantásticas o puede implosionar y ser una experiencia inesperadamente frustrante. Parte del disparador imaginativo de nuestro cerebro son las emociones. Bajo el influjo del optimismo y la liviandad se despiertan la curiosidad, el ánimo de aprendizaje y surgen ideas y alternativas inesperadas. Cuando domina el escepticismo y el miedo...
A un caramelo de Leonardo
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